domingo, 15 de febrero de 2015

Objetos, sillas y baúles

Llueve en mi mundo, no sé si es lluvia real o no.
Llueve y quizás sea lo más real que mis ojos hayan visto jamás.
Llueve en mi mundo helado, llueve en lo más hondo de mi corazón.
Allí estoy escondido, con el alma en una mano y un puñal en el otro.
Pienso en todas las personas que han pasado por mi corta vista, pienso en las personas que quizás pasen de largo y pienso en las personas que se quedarán para siempre en este lugar tan maravilloso, en este baúl en el que me escondo ahora.
Un lugar para pensar. Un lugar para el silencio. Donde lo único que retumba es el sonido del corazón que me recuerda que aún estoy vivo, que aún estoy en este mundo de malicia.
Quizás no entiendas por qué me fui, quizás ni siquiera aún sepas nada, pero no luchaste por seguir a mi lado. Yo poco te recuerdo ya, porque todos hemos cambiado en el tiempo que llevamos sin vernos. No quisiste solucionar nada.
En este mundo, donde las voces no se perciben, en este lugar del corazón, un baúl llevo, dentro, el más inesperado secreto poseo. Dentro de el baúl, de entre otras cosas, un grandioso objeto hay.
Pocas son las que lo han podido observar y quizás moldear con sus propias manos, pocas son las personas que consiguen ver este objeto, pues por mucho que busquen, no encuentran nada. Sólo aquel ser que no busque podrá encontrarlo, solo aquel ser que posea una silla apropiada, podrá sentarse junto a la mía. Mi silla, mi perfección, sentado en la perfección.
Piensa siempre que el dolor del corazón jamás podrá quitarse, pues el lugar está infectado de lluvia.
Lluvia real o no.
"El corazón es el que mantiene cuerda a la mente."
Recuerda que si algún día muero, en este mismo lugar pero en tu corazón, estaré, por siempre.
Llueve en mi mundo, llueve en mi pequeño estanque de felicidad.

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