Posiblemente la tristeza ya se ha convertido en una enfermedad mental.
La mente lentamente, juzga menos cada día.
Durante los delirios de la noche, el pensamiento se torna existencialista, preguntando el por qué de las cosas, el para qué de la vida.
Dulce pesar, dulce tristeza, ¿acaso esto ya lo he vivido? No he vivido nada, sin embargo, todo parece tener el final esperado.
No hay finales inesperados. Todo parece estar inventado ya. Acabará como debiera acabar, con la muerte.
Y a veces, cuando todo parece estar del revés, cuando mis propios ideales se vuelven en mi contra, es cuando encuentro el verdadero sentido de la vida. Cuando todo cobra su significado, cuando todo el puzzle parece encajar a la perfección. Para sentir después que todo fue una mentira. Mentira. Mentir.
¿Cómo saber si soy yo? Mis personajes hablan y deliberan entre si. ¿Con qué ropaje nos vestimos hoy? Cómo saberlo.
Bajo la influencia de la noche, mi mente se torna más oscura. ¿O acaso es cuando puede ser 100% real? Luz y oscuridad luchando contra la muerte y la vida.
Solo quisiera obtener la respuesta del por qué. Quizás esté todo escrito. Quizás y solo quizás, somos dueños de nuestra propia existencia.