Sopla el viento fuerte y yo, sentado, aún me pregunto a donde iré a parar. El Sol de cara, para iluminar mi cuerpo, mi cara y mis ojos, de los cuales no tengo claro su expresión.
La música calma mi ser, lo acuna, lo mima y le da calidez.
Mis manos sueñan con tu pelo al viento ondeante. Mi corazón late por tus besos, cuyo sabor aún conservo. Sabor dulce que mima los labios cómo ningunos.
Bella princesa de ojos verdes candentes, ojos que observan cada paso que doy, verde hermoso que habla por sí sólo.
Hermosa belleza ante mí aparece, como si la única manera de morir fuera a su lado, como si la única manera de vivir fuera a su lado. Porque ella es hermosa, porque ella cada noche late mi corazón.
Cada instante, cada momento con ella es la mejor de las vidas que se puedan elegir.
En este instante, aquí sentado, en la silla de oro, levantado y de cara al Sol estoy.
Y con el viento atravesando mi cuerpo, el único sentimiento que poseo es el dolor del pecho al no tenerte entre mis brazos.
sábado, 21 de febrero de 2015
El olor a vida
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