miércoles, 12 de febrero de 2014

Poema 1 (En la noche más oscura)

Así con esa nueva alegoría al nuevo mundo, me dirigí hacia mi amada que, entre las oscuras tinieblas de la más oscura noche, encontróme solo contra ella cara a cara. Díjole que se escapara de sus más terribles miedos, a lo que ella vino corriendo hacia mí a resguardarse en mis brazos, buscando el refugio que tanto anhelaba tras los duros años de sufrimiento que pasó cerca de ese animal, que se hacía llamar como La Criatura Oscura.

En la noche más oscura, en esa en la que ni tu mirada ilumina tu camino, de esas en la que la Luna es el único reflejo en el oscuro camino en el que transcurro. Mas yo, solitario, que me encuentro buscando a mi amor, mas ella sin saber que yo seré su futuro amor más lejano.
Y en aquel momento, cuando toda esperanza fue perdida, apareció aquella mirada de ojos verdes, mas yo sin esperarlo en aquel camino sin final, encontré una salida alternativa, allí estaba ella, de pie, esbelta, alta, esperando a su amado que era yo. Su pelo ondeaba al viento, mas, ¿no es más cierto que el pelo que antaño era rubio, ahora estaba cubierto de canas, tan blancas como la nieve? Mas yo, seguro de que era mi amor de años pasados en los que llegué a amarla tanto como a mi vida, o incluso más. Y por esa razón, desde lo más alto de un puente, me lancé al vacío, con toda mi esperanza por los suelos, esperando ver algo que en mi vida había visto. ¿La muerte quizás? No. Esperaba ver aquellos brazos amplios que tiempo ha me aguardaron, apartando todos mis miedos.

Y mientras caía lentamente en aquel abismo de soledad, tan negro como la misma noche en la que yo empecé soñando, me encontré sin ver nada, algo parecido al limbo, mas yo no sabía, confuso. La muerte o quizás algo mejor me esperaba abajo del todo, sin saber, indeciso, seguí bajando lentamente. Al caer del aquel abismo infernal, me encontré en los brazos de Lenka, aquel ángel, que, como caida del cielo me abrazaba, eliminando todos mis temores por completo  y dándome una seguridad que tanto necesitaba para seguir adelante con mi vida. Recordóme aquella época tan feliz en la que ella vivía, en la que todavía, aquel coche no había atropellado, que fatídicamente, se llevaría su vida.
Lentamente, después de caer sobre sus brazos, su mirada llegó a la mía, nuestros ojos conectaron, fue un instante, en el que sus bellos ojos azul ártico, iluminaban y daban color a toda mi vida que en aquella oscuridad, dibujaban un bello paisaje, aquel en el mismo que años atrás nos habríamos encontrado por primera vez, un paisaje lleno de hierba, césped y grandes prados, en los que rodar y rodar.
Y entonces, recordando aquellos tiempos, transformóse el hermoso paisaje en un escenario muy distinto, aquel en el cual, en aquella calle, en el que el coche sin mirar, atropellaba con desprecio a lo que fue el amor de mi vida y en ese momento recordando aquel instante desmoronóse toda la imagen que tenía de Lenka, aquel ángel que cayó del cielo como si pintara fuera.
Mas su mirada solo me podía recordar una cosa, aquella triste luz de primavera en la cual yo solo podía recordar aquellos tiempos tan felices que vivimos, Lenka y yo, juntos de la mano.
Solo recordaba su mirada, que hacía recordar aquellos momentos en los que podíamos pasear bajo la sombra de los árboles, mas sin embargo aquella imagen rápidamente desapareció conforme sus brazos parecían desparecer, de entre mi espalda. Y volvía a esperar tu destrucción de odio y soledad. Odio y soledad que solo podía esperar bajo los brazos de Lenka.
Y, mirándola directamente a los ojos, yo podía recordar sus ojos verdes, tan expresivos, tan llenos de vida y de esperanza que casi podría decirse que era un mero reflejo de los míos, mas inocente de mí, pobre, triste y creído de mí, desasosiego en el momento en el que de repente sus brazos, tocaron los míos y justo en ese momento, mis pelos parecían escarpias, todo en mí se estremeció. Nuestros dos cuerpos se fusionaron en uno, nuestros dos labios en uno, por tanto allí no había solo dos personas sino solo una muy enamorada y lo más feliz que pueda esperar. Pero sin yo esperarlo sentí algo en mis labios algo inesperado.
Entonces en ese momento en el que la vi, el tiempo se detuvo, las hojas se mecían al viento, pero, yo no podía dejar de mirarla. Inconsciente de mí, su mirada me atrapó en un torbellino de mar y viento. Yo sin poder escapar de aquel hermoso y a la vez tenebroso espectáculo.

Los brazos de aquel ángel, no eran tan duros y fuertes como en un principio mi alma pensó.
No podía dejar de pensar en ella, todo el día, toda la noche, a todas horas, a cada instante, mas cada vez que yo cerraba los ojos me encontraba con aquella cara resplandeciente blanca como la superficie de la Luna, mas más oscura que el más tenebroso agujero negro y, entonces, cuando los abrí, me dí cuenta de que estaba solo, tumbado sobre mi cama y aquí concluye la grabación.
Morí pues, solo y abandonado con el corazón hecho pedazos en aquella noche tan oscura.



2 comentarios:

  1. Y una vez se ilumine la noche que tanto pesar te trajo, descubrirás que la luz de tu mirada es suficiente para levantar las tinieblas del mas oscuro sitio, incluso el de su corazón.

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  2. Tío que sólo dice "Wauuuu"17 de febrero de 2014 a las 14:31

    Wauuuu

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