La silla base, esa en la que depositamos todo nuestro ser y que nos soporta día a día. Esta peculiar silla está formada por dos pares de patas gruesas y fuertes como madera de roble. Cuatro patas que se sostienen en pie por sí solas sobre el suelo, aunque cada pata no es nada sin las otras tres, puesto que solo basta con la falta de una de ellas para que la silla se cayera por completo hacia el suelo, destrozandolo todo a su paso.
Pero lo sabemos, sabemos que siempre será nuestro destino, enzarzado con los deseos.
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