Suele pasar que a veces el corazón no se equivoca, pero la razón
siempre está ahí, en el hueco de las venas que conforman nuestra
integridad.
Suele pasar que a veces las personas no son las que
creemos que son. Suele pasar que se olvidan los muros creados dentro de
uno mismo, se olvida de saltarlos y se piensa que eso es lo que
buscamos.
No siempre encontramos lo que queremos y cuando creemos tenerlo, nos damos cuenta de lo contrario.
Al
fin y al cabo no poseemos el don de leer nuestras propias mentes. Es lo
único que sabemos hacer. Estar locos y ser unos alocados, ¿cuándo sino
pues en la juventud? Aún estamos sanos y cuanto más vivamos, antes
morimos. Así acabamos con el sufrimiento de cada día, de cada lugar, a
cada hora, a cada segundo de la propia vida
Dicen que el chocolate te anima cuando deprimido estás. Eso dicen.
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