domingo, 9 de marzo de 2014

Poema 7 (Menos esperanzas para mas vivir)

Yo, alumno de filosofía , estando en dicha clase
atendiendo escucho atónito el hermoso contenido que
por los labios de la profesora salían. Dichas frases,
suaves como brisas, a veces oscuras como "pirónamos", venían a decir
que la mayor filosofía que podemos aprender era de lógica pura. Lógica que,
aplastantemente ablandaba nuestras susceptibles voluntades de forma
voluptuosa que en las mentes estudiantiles crean una
alarmante preocupación por el oro del vivir.

Mas esta clase, aburrida y monótona, en la que la profesora gritaba y sus pelos
curtidos como las manos del mas leal trabajador, dejaban una (Ah!..) estela
en el aire, que mis ojos observaban con la nitidez
propia del pensador con la mirada mas inconclusa
que la profesora podía en su semblante poner,
fue entonces cuando me di cuenta: dejé de ser un niño.

Mi niñez, atrás dejada, hacía florecer en mi pecho
una sensación ardiente similar a la clatina en
la que yo creía ciegamente. De repente, algo me despertó de
aquel vivir menor con una gran esperanza.

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