Las bombas caerán, las pesonas
morirán, los ya muertos se levantarán y vosotros os quedaréis sin
un pueblo al que gobernar.
Sois capaces de matar, sois capaces de
mentir y destruir, capaces de ordenar, de pensar, de torturar, sois
capaces de haceros ricos y poderosos, pero al mismo tiempo, no sois
capaces de pasar hambre, de vivir en una chabola, no sois capaces de
ser coherentes y responsables, no podeis ayudar a los demás, Teneís
un corazón oscuro e impenetrable.
Conseguís llegar al poder gracias a la
infamia que escupís enn vuestros discursos que consideráis
poderosos y correctos.
Queréis quitarnos el poder de pensar,
de analizar y de ser nosotros mismos, queréis que seamos vuestros
para haceros más ricos cada día, hacéis de nuestras rutinas un
infierno y de nuestro corazón una cárcel sin salida. La oscura
sombra que se cernirá ante nuestros ojos, será impenetrable. No
seremos máas que ovejas siguiendo a los lobos, es decir, a vosotros.
Si en un día soleado, caminamos en un
prado, podreis ver cómo vuestra sombra os persigue. Vuestros pasados
son la sombra que os atormentará en el futuro. Lo que hoy haceis y
pensáis, os perseguirá como la sombra atormenta al empobrecido.
Espero que algún día encontréis en
nuestras miradas, llenas de caminos reeocrridos, de alegrías y
tristezas, llenas de amor y bondad, de ganas de vivir y aprender,
encontréis el desasosiego que encojería cualquier corazón humano.
Si encontráis algún día la manera de dejarnos vivir y morir en
paz, nosotros os apoyaremos hasta el final de los tiempos.
Las familias. En las familias se ven
todas las cosas que preocupan a la sociedad, cada fracaso y cada
éxito, cada nacimiento y cada pérdida. Si se observan bien a cada
una de las familias que en este mundo hay, una cosa será cierta, que
todas coincidirán en que debe existir una libertad igualitaria.
También estará presente la justicia. Se querrá hacer justicia.
Justicia.
El hombre levantó la pistola y
disparó, su bala salió del cañón a toda velocidad, impactando en
su enemigo, sin que a éste le diese tiempo de decir un “lo siento”
o un “perdóname.” Cayó muerto en los brazos de algún familiar.
Llorando por la pérdida de su ser
querido, quiso implantar la justicia y la igualdad. Se levantó
cegado de rabia y furia y cargó contra aquel ser injusto e inhumano
que había arrebatado la vida de su alma.
Solo quería venganza y justicia. Un
gancho arremetió, una patada dio, la sangre brotaba y salpicaba a
los dos. La calle, cada vez más roja, parecía oscurecerse sola.
Al final el que primero mató, cayó al
suelo, agotado. Pidió ayuda, nadie quiso ayudarle y murió.
Cubierto de sangre y cansado, con la
respiración agitada, se levantó y allí dejó el cadáver, allí
dejó los dos cadáveres, llenos de historias y de justicias. Ahora,
irán en paz.
Diganme, ¿se ha hecho justicia? ¿Es
justo? ¿Son los dos bandos iguales? ¿El que vive tiene la culpa? ¿O
la tiene el muerto? Nunca se podrá repartir la justicia que se
quería impartir, ni siquiera se sabrá el por qué.
Cansado de una vida profana, cansado de
tormentos inexplicables, de mentiras y repercusiones sociales,
clases, esclavitud, muertes, guerras....¿Por qué? “¿Qué tienes
tu de especial que no tengan los demás?” “Nada, soy igual a los
demás.” ¿Por qué el mundo es tan amargo? ¿Por qué no vivir
tranquilos? Y en paz. Somos salvajes, siempre lo fuimos, no hay nada
bonito que admirar. No puedo oler una flor si la guerra la ha
destrozado. No puedo mirar un amanecer si el cielo está lleno de
humo negro.
Guerra, política, mentiras, drogas,
discusiones, violaciones...¿Qué coño hacemos en esta vida? ¿Por
qué vivimos? Las moscas viven, se reproducen y mueren, pero, ¿por
qué están ahí? Saben que las mataremos. ¿Por qué están?
¿Qué es lo que creamos los humanos?
Mentiras y profecías. Guerras y muertes.
Miedo. Eso es lo que nos pasa. Tenemos
miedo, un sentimiento tan irracional, que ni siquiera nos deja pensar
y activa nuestra parte más primitiva de la mente. Nos hace ser unos
animales acorralados.
Las bombas caerán sobre las cosas,
destruyéndolas al explotar sobre ellas. La ciudad se levantará por
los aires, sonarán las trompetas, trombones, los violines,
explotarán los parques y las ilusiones que en ellos había. Solo
quedará polvo y ceniza, un paraje deformado, blanco y rojo. No
lloverá, solo quedará el olor a quemado de las vidas de las
personas. Ya no habrá nadie. Las personas morirán y los ya muertos
se levantarán, para ver sus hogares, destruidos y para ver que no
tienen a donde ir. Y ahora es donde entráis vosotros, nose si
habréis muerto o no, pero se, que si vivís, sois los más
desgraciados, pues no tenéis pueblo al que gobernar. Sentid esa
miseria, sentid hambre y sentid la muerte sobre vuestros hombros.
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