Recuerdo que en cada susurro que escuchaba salir de tus labios, un latido de más daba mi corazón.
Recuerdo que cada vez que me decías te quiero, mi mente, llegaba a un estado de latencia.
Recuerdo que tú, me hicistes una vez feliz con tus palabras y tus esperanzas de sobrevivir.
Y recuerdo también tu cara, tan hermosa como cualquier flor del campo, tus labios, como la luna creciente en forma de sonrisa.
Yo, no tenía otra forma de expresar que te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario