¿Qué pasaría si la vida no es como crees?¿Qué pasaría si todo lo que dices es mentira?¿Qué pasaría si luchase con armas?¿Qué pasaría si te dijese que todo lo que te digo ni yo mismo me lo creo? Todas estas preguntas me las hago cuando, después de estar más de tres días sin hablar contigo, me susurras que me quieres.
La paciencia no está de mi lado, las palabras se atragantan en mi garganta, los pensamientos se atrofian en mi mente. Llego a la conclusión que soy un idiota en potencia, no soy más que un metiroso e hipócrita.
Mi ser, mi base de la vida, está desestabilizada, totalmente en desequilibrio, andando en la cuerda floja esta es la vida que elegí.
Mi corazón mi susurra que te ama, mi corazón susurra, abrázala como si no hubiera mañana, bésala hasta quedarte sin saliva, recuerda su olor para poder extrañarla cuando esté lejos.
Mi mente me grita, no la has visto nunca, no sabes quién es exactamente, todo eso es deseo sexual, estás echo un asqueroso, no sabes relacionarte y no te quieres a ti mismo.
Yo le dije a ella que le quería, le dije todo lo que me dijo el corazón y la mente, ella aceptó, y me llamó amor mío. No se cuando la veré, no se cuando la abrazaré ni cuando la besaré, solo sé que le hago más caso a mi corazón que a la razón, porque le quiero y eso no cambiará nunca
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