Buenas noches y bienvenidos de nuevo a este episodio sin final, a esta etapa grandiosa que nunca podrá liberarse de las ataduras que poseemos en esta corta vida. Supongo que es como la lluvia que muere sin cesar, llora como lloran los pequeños.
Somos humanos, quiero decir que somos los más estúpidos que hay en el planeta Tierra, aunque no debería de hablar sobre cómo somos los humanos, comportándonos y todas esas cosas que ya nosotros mismos catalogamos. Lo que más me sorprende es que odiar a la raza humana, parece que está de moda. Somos los más egoístas de esta tierra. Pero bueno, qué os voy a contar yo, si tambíen soy humano y por serlo, doy pasos en falso y pierdo a los que me rodean, porque dar una oportunidad más, no cuesta nada después de dar cientos de ellas, una más no cuesta nada y encima si es un amigo, encima si has pasado muchas cosas con ese amigo. En fin, supongo que lo más triste es no darse cuenta que el orgullo y la comodidad de los humanos, es la perdición de ellos mismos, siendo yo el más perdido de todos ellos.
Una gota que cae, nosotros que lloramos. Choca, nos morimos. Antes de morir, quisiera que todos los que viven o vivieron por mí, supieseis que os quiero con todo mi corazón, con todo el alma que apenas me queda en este cuerpo, tan viejo, tan joven que aún no he vivido ni la mitad de lo que ellos han vivido. Quisiera que tuvieras una respuesta, pero para eso posees una mente que piensa por sí sola. Si no te interesa, allá tú, pero para cuando tengas la respuesta yo, ya habré partido hacia un lugar mejor.
La gota, antes de morir, antes de llegar al suelo, en su último suspiro de vida, alzó la vista y todas sus penas y sus lágrimas, se evaporaron como niebla al amanecer. Su sonrisa aún perdura en mi recuerdo, bailando como las mariposas, estremeciéndo todo mi ser. Te veré en un futuro. Yo pronto caeré, de una foma u otra, llegaré a mi choque final. Te quiero.
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