lunes, 21 de octubre de 2013

Un único deseo

Un único deseo tenía, que todo cuanto a mi alrededor había, desapareciese por siempre.
Mi cuerpo asfixiado por la humedad, realzaba mi ronca voz y un único deseo tenía.
Mi arrugada piel, en un espejo se reflejaba y una imagen que no era yo, me devolvía. Volví a recordar mi único deseo.
En mi mente un revoltijo de pensamientos se formaba, pero solo un único deseo tenía.
Leyendo un libro recordaba cómo era mi vida pasada, recordaba los momentos felices, las risas y las bromas. No me enteraba de qué pasaba en la historia del libro, yo solo pensaba en mi deseo.
Estudiando y comprendiendo qué es la vida, me alejaba del deseo, pero solo por unos instantes de tiempo muy cortos. Y volvía mi deseo.
Quizá y solo quizá, cuando pienso y recuerdo el deseo que tenía en la juventud, me hace sentir viejo y mayor para seguir queriendo ese deseo.
Pero yo aún soy joven y como joven puedo poseer ese deseo que tengo y que los mayores ya ni piensan. Un único deseo quisiera expresar.

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