Nunca pensé en este final.
¿Final? No, el viaje no concluye aquí, la muerte es solo otro sendero que recorreremos todos, el velo gris de este mundo se levanta y todo se convierte en plateado cristal, es entonces cuando se ve.
¿Qué, qué se ve?
La blanca orilla, y, más allá, la inmensa campiña verde, tendida ante un fugaz amanecer.
Bueno, eso no está mal.
No, no desde luego.
Coraje, coraje por nuestros amigos, coraje por la lucha. Avanzar sin temor a la oscuridad y luchar.
Caerán las lanzas, se quebrarán los escudos, rojos en el día hasta el amanecer del sol.
Cabalgar. Galopar hasta la desolación y el fin del mundo. Luchar hasta que ni el mismo cuerpo aguante, matar hasta derramar lágrimas oscuras.
En la batalla, nunca sabré que pasa, solo sé que en esta guerra hasta el cuello estoy y pienso seguir luchando hasta el final, hasta que en mis ojos no queden ni una sola gota de vida. Solo sé que nací para esto y que pienso morir luchando, porque prefiero morir peleando por lo que mi corazón ama, antes que quedarme ahí sentado sin hacer nada.
Seguiré en posición, les haré frente, mi hermano.
Veo en tus ojos, el mismo miedo que encogería mi propio corazón. Pudiera llegar el día, en el que el valor de los hombres decayera, en el que olvidarámos a nuestros compañeros y se rompieran los lazos de nuestra comunidad, pero hoy no es ese día. En el que una manada de lobos y escudos rotos rubricaran la consumación de la edad de los hombres, pero hoy no es ese dia. En este día lucharemos. Por todo aquello que nuestro corazón ama, de esta buena tierra, os llamo a luchar. Os doy la oportunidad de conseguir aquello que defendéis, por eso la lucha es inevitable. Para cambiar el mundo en el que vivimos, la lucha es inevitable.
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